bambi-meets-godzilla-bizarresia-cine-1

Bambi meets Godzilla


Alan Moore comienza su prólogo para From hell con una idea muy simple: Si uno analiza lo suficiente algo, si hace los cortes precisos, desvela su maquinaria, cómo se mueve, que hace que se mueva, lo descompone por completo y lo vuelve a componer, no sólo habrá descubierto cómo funciona, si no para qué funciona. No sólo comprenderemos el objeto mismo, sino su importancia social, su valor absoluto, su sentido último. Me gusta aplicar esta idea a piezas cinematográficas como Bambi meets Godzilla.

 

La película de apenas minuto y medio fue una de las leyendas urbanas favoritas en la industria del cine desde su aparición en 1985. Creada por Marv Newland, se trata de la primera pieza de animación que salió del Art Center College of Design de Los Ángeles. El director, guionista, productor y único animador decidió realizar la película a raíz de la decepción que supuso no poder terminar una película de acción real en la que llevaba trabajando meses.

bambi-meets-godzilla-bizarresia-cine-2

 

Tuvo tal éxito que se comenzó a exhibir antes de Godzilla Raids again (la decimosexta de la saga y el primer reboot de la misma), que se estrenó también ese año. En 1995, el corto fue incluído en el libro “The 50 Greatest Cartoons: As Selected by 1,000 Animation Professionals”. La carrera de Newland no despegó gracias a la pieza, pero sí que puso en boca de todos a su estudio: International Rocketship Limited. La compañía ha terminado produciendo desde 1975 más cortometrajes de animación en Canadá que cualquier otro estudio de animación del país.

 

Quizá parezca poca cosa. Quizá si lo analizamos incansablemente no descubramos su fin último, su importancia, o valor. Quizá sea simplemente una rareza que nos encontramos por Internet un día. Quizá sea demasiado bizarra como para ser analizada, o quizá sea simple y llanamente absurda. O quizá sea el mejor corto animado de toda la historia. Como con algunas cosas en el mundo audiovisual, la respuesta se encuentra en el espectador, que, pase lo que pase, no olvida nunca que una vez vió como el inocente cervatillo de Disney era aplastado sin piedad por el monstruo de Tokyo.

Comparte esta noticia en tus redes sociales!


Andrés R. Paredes

andresroparedes@gmail.com

Redactor